
Para la temporada navideña, una señora decidió ir al mercado central a comprar algunos adornos para su casa. Estacionó su carro a pocas cuadras del mercado y se le acercó un niño de aproximadamente 10 años, ofreciéndole lavar el carro y cuidarlo. Le llamó la atención el cuidado que tenía de no ensuciar una bolsa de plástico transparente en cuyo interior guardaba una bota de Navidad. Al preguntarle de por qué tanto cuidado, le respondió que esa bolsa se la había ganado el año anterior, en la rifa durante una posada y que su Mamá le había encargado conservarla muy limpia. Con rumbo hacia el mercado, siguieron conversando y le ofreció ayudarla a cargar los adornos cuando regresara al carro. Le contó que le decían Chus y vivía en un asentamiento camino a Santa Catarina Pinula, allí compartía un cuarto con una señora que estaba muy enferma y no podía caminar, por eso él trabajaba para sostenerla. Luego el niño le preguntó si lo había reconocido, porque un día tenían mucha hambre y había tocado en su casa preguntando por comida y ella les había regalado el almuerzo. La señora nunca supo su nombre, lo único que recordaba era que llevaba una estampita apretada contra su pecho.
La señora ofreció comprarle una bota nueva, pero dijo que no sería lo mismo por el encargo que le había dado su Mamá de cuidar la que tenía. Le contó que ella se mantenía muy ocupada porque trabajaba ayudando a muchos necesitados todos los días; la podía ver algunas veces durante el año, pero que a él le había dado la responsabilidad de cuidar a la señora enferma, lo cual hacía con mucho cariño.
¿Y a tí te invitaron a la posada? Si, le contestó, porque en esas fechas puedo estar junto a mi Mamá, y entonces platicamos cuando estamos solos, pues toda la gente canta y hace mucho ruido con los chinchines, tortugas y cohetes.
¿Y qué tiene de especial esa bota? Mire, en ella llevo una foto de mi mamá y cuando me siento solo la saco y platico con ella, además de una hojita con la letra para pedir posada. Desde que me dieron la bota, la llevo siempre conmigo para que no se arruine la foto ni la letra de la canción. ¿Pero tú sabes leer? Si señora, doña Ana, la señora que cuido, me enseñó a leer y a escribir, porque no pude ir a la escuela.
¿Qué otros trabajos haces? En diciembre y enero barro y cuido el nacimiento que ponen en la Iglesia de la Villa de Guadalupe. En febrero me voy a la Iglesia de La Candelaria con mi Mamá, allí sacudo todo lo que hay en la Iglesia. En marzo o abril vamos con mi Mamá a las procesiones de La Recolección, La Merced, San José, Capuchinas, El Calvario y Candelaria. Los Padrecitos me regalaron las túnicas de cururucho y cargo a San Juan, porque cuando sea grande voy a cargar las andas grandes. Además llevo el incienso durante las procesiones. En mayo, estoy en Santo Domingo todo el mes, ayudando a poner las flores del altar mayor. En junio y julio lavo y cuido carros. En agosto estamos con mi Mamá en la Iglesia de la Asunción, allí también aprovecho para cuidar y lavar algunos carros. En septiembre estoy en La Merced, junto con mi Mamá limpiamos el alta. En Octubre regreso a Santo Domingo. En noviembre estoy en La Medalla Milagrosa vendiendo dulcitos y algodones. Y en diciembre estoy muy ocupado porque se acerca la Navidad y vienen muchas personas a comprar adornos y luego voy con mi Mamá a las posadas.
Bueno, ahora que me has contado cómo vives, ¿Por qué te dicen Chus? Dice doña Ana que nací el 25 de diciembre y ese día es el Nacimiento del Niño Jesús, así que me pusieron el mismo nombre, además es muy bonito porque toda la gente está alegre y de paso celebran mi cumpleaños junto a Jesús.
Pero entonces tu mamá sí pasa esas fiestas contigo. Por supuesto señora, Ella también es la mamá del Niño Jesús, nosotros somos hermanos, solo que Él está en el cielo con su Papá y yo como soy muy chiquito y tengo que cuidar a doña Ana, todavía no puedo ir. Dice mi Mamá que un día me va a llevar para que conozca ese lugar, porque hay muchos niños como yo que cuidan las cosas de la Iglesia. Fíjese que en la noche platicamos mucho con mi Mamá, hasta que me quedo dormido. Se la voy a presentar uno de estos días, pero no sé cuándo porque se mantiene muy ocupada y al único que visita un ratito todos los días es a mí antes de dormirme.
Bueno señora, mucho gusto de conocerla, ya sabe dónde encontrarme si necesita que la ayude. Le voy a contar a mi Mamá que platicamos y que la cuide mucho, también a su familia.
¿Y tu mamá cómo se llama? - Mi Mamá se llama María, es esa Señora tan linda que está en esa posada que va pasando -.
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