miércoles, 6 de enero de 2010

EL MEJOR DESEO


Carmen tenía como pasatiempo escribir frecuentemente a sus amigos, por lo que recibía cantidad de correspondencia de todo el mundo y tenía por costumbre guardar dentro de la gaveta de su mesa de noche las cartas recibidas, para leerlas por la noche al terminar la fanea. Era el momento propicio para prestar atención a las noticias y novedades de los amigos y conocidos. Un día decidió hacer algo diferente, publicó en el periódico una invitación para que las personas, sin importar la edad, le mandaran por escrito su máximo deseo para Navidad y tratar de ver la manera de hacerlos realidad. Para cumplir con todos, pidió colaboración a varios de sus amigos, quienes se unieron a la causa de brindar felicidad a muchas personas en esa especial fecha del año en que se celebra el nacimiento del Niño Jesús.
Después del día de Navidad, se puso a ordenar papeles de la gaveta de su mesa de noche. En el fondo de la gaveta había un sobre rosado y al abrirlo encontró la carta de una niña llamada Rosita, quien decía que el único deseo que pedía era que el Niño Dios cuidara de todos los niños que vivían y dormían en la calle, para que no enfermaran por el frío que hay en esa época del año. Carmen se entristeció por haber olvidado leer aquella carta y se propuso contestarla, pero el sobre no tenía la dirección de la remitente. Su tía Margarita, que vivía con ella, le dijo que en la mañana del 24 de diciembre, había llegado una niña en silla de ruedas a dejar esa carta personalmente.
Después de preguntar en el vecindario, averiguó que se trataba de una niña que vivía a dos cuadras de su casa. Fue a visitarla para explicarle lo sucedido, pero Rosita había ido al médico y no sabían la hora de su regreso. Carmen dejó una nota para que al regresar se comunicara con ella inmediatamente. Esperó todo el día y la niña nunca llamó, entonces decidió ir nuevamente a su casa y su madre le dijo que la excusara porque tenía que ocuparse de algo urgente que no podía esperar, pero que llegara a la mañana siguiente.
Rosita la recibió y Carmen se sorpendió al no verla en la silla de ruedas. La niña le contó que un día venía de vuelta del colegio y un camión se subió a la banqueta y los atropelló a ella y a varios niños que se encontraban durmiendo en el suelo. Ella sufrió la peor parte porque se le habían roto las piernas, aunque ya se había recuperado; los niños solo tenían unos rasguños, pero los hospitalizaron porque habían pescado pulmonía, debido al frío que soportaban todas las noches al dormir a la intemperie. Al no recibir respuesta de la carta, Rosita decidió ir todos los días a rezar por las personas que no tenían casa ni comida, por eso no la había encontrado el día anterior. Esa era una manera de manifestar amor al prójimo y estaba segura que el Niño Jesús escuchaba gustoso ese tipo de peticiones.
Esa noche Carmen hizo la oración más profunda de su vida, cada año continuó con las cartas de peticiones para Navidad, solo que cuando las respondía, recordando el deseo de Rosita, pedía una oración especial al lado del Nacimiento, por todas las personas indigentes del mundo. Desde entonces, Rosita pasaba por Carmen todas las tardes para ir a rezar a la Iglesia del Carmen, especialmente por los más necesitados.

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